DALIA

Desde el norte del estado de Guerrero

Archivos para Septiembre, 2007

Hablando sola.

¿Quien se robó en una ráfaga la quietud de mi ciudad?

¿Quién interrumpió el sueño del bebé que dormía en su cuna; quién hizo que en su mente quedara registrado, al lado del canto de su madre, el estruendo aterrador de una ametralladora?

¿Quién decoró las fachadas coloniales con boquetes de bala?

¿Quién mezcló con sangre el agua de la lluvia de esa madrugada?

¿Quién entonó los aullidos de los perros?

¿Por que?

Las respuestas las conozco todas; no soy la única que lo sabe…

Morí por la belleza

 
Morí por la Belleza, pero apenas
acomodada en la Tumba,
Uno que murió por la Verdad yacía
En un cuarto contiguo
 
Me preguntó en voz baja por qué morí.
–Por la Belleza –repliqué–
–Y yo por la Verdad –Las dos son una–
Somos Hermanos –dijo–
 
Y así, como Parientes, reunidos una Noche
Hablamos de un cuarto a otro–
hasta que el Musgo alcanzó nuestros labios
y cubrió nuestros nombres.

E. Dickinson

COINCIDENCIAS

Hace un par de días conversaba con una amiga acerca de un hombre. Uno verdaderamente interesante. Lleno de talento, de pasión y de una infinidad de sentimientos que, tanto a hombres como a mujeres ha fascinado. Cuando nos dimos cuenta que a las dos nos “atraía” el mismo hombre nos dio mucho gusto (contrario a lo que ocurriría en una situación ordinaria). Al parecer tenemos muchas cosas en común… Mario Benedetti. Ese es el nombre del hombre. Debo decir que no me considero una gran conocedora de la poesía -mas bien diría que soy bastante ignorante- sólo sé que me gusta. Me gusta como me gusta ver llover, caminar en el campo o ver una buena película. Pero leer a Benedetti hace que las cosas vayan más allá. A Benedetti lo escuché por primera vez en voz de Nacha Guevara, la mezzosoprano argentina. Una mancuerna excelente. Por un lado la poesía maravillosa del uruguayo y por la otra la voz inconfundible de la irreverente mujer. Muchas veces me he preguntado, al estar leyendo o “escuchando” a Mario Benedetti, qué tanto necesitaría yo vivir para acercarme aunque sea un poco a lo maravillosamente extraoridinario de su escritura. ¿Cómo podría yo expresar con tanta claridad todo aquello que encierra mi mente, lo que mis ojos capturan, lo que mis manos palpan, lo que mi corazón me exige? Cuando leo TE QUIERO veo entre líneas a mis amigos. Mis amigos que trabajan por la justicia; que a través de su boca gritan rebeldía; veo a los que de verdad son el pueblo, los que luchan porque la gente viva feliz, si, feliz aunque no tengan permiso. O bien, cuando leo ¿DE QUÉ SE RÍE?… ahhhh cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. ¿No es acaso ese poema una biografía no autorizada de nuestros gobernantes? ¡¡Ahh Mario!! entraste en mi corazón y te robaste mi sentir, dejándome incapaz de decir las cosas como las dices tu.